El desencanto de tu mundo,
Los sueños no cumplidos,
Pasado que siempre fue presente,
Y las pocas palabras del final
Sé que todos me tildaron de cobarde
Pero duermo con la conciencia tranquila
Porque tuve que ser muy valiente
Para renunciar a toda mi comodidad
Luego fui consecuente con mis actos: opté por el silencio.
Por eso hoy estas palabras salen bien de adentro.
No es que haya algún tipo de rencor, pero
¿Para qué siempre exigir absolutas verdades?
¡Cuando es tan relativo el corazón!
Hoy estoy seguro que esa constante exigencia
Fue otra muestra más de tus dudas con respecto a mi amor
Y te liberé de cualquier culpa,
Para yo cargar por siempre esa cruz
Espero que algún día abras los ojos
Y te des cuenta quien realmente fui para vos

